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09/03/2026
Salamanca

Lo que las Zonas Azules pueden enseñarnos sobre cómo vivir mejor

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La Fundación General de la Universidad de Salamanca, a través del Centro Internacional sobre el Envejecimiento (CENIE), presenta un nuevo capítulo de su serie Conversaciones en Salamanca bajo el título Comprendiendo la longevidad. En esta ocasión, ante la cámara dialogan Michel Poulain, demógrafo belga y cocreador del concepto de Zonas Azules, y el periodista y escritor Jesús Ruiz Mantilla.

 

No se trata solo de una conversación sobre por qué algunas personas viven más. Lo que propone es algo más interesante: una reflexión accesible y bien guiada sobre las condiciones que ayudan a vivir mejor, con más salud, más sentido y más vínculo con los demás. Desde el inicio, el diálogo evita el tono grandilocuente y apuesta por algo mucho más útil: trasladar al terreno de la vida cotidiana algunas de las enseñanzas que han surgido de la observación de comunidades excepcionalmente longevas.
 

Michel Poulain y la cartografía de la longevidad
 

Michel Poulain es una de las figuras imprescindibles para comprender cómo ha evolucionado el estudio contemporáneo de la longevidad. A comienzos de los años 2000, mientras investigaba en Cerdeña, identificó territorios en los que la presencia de personas centenarias —especialmente hombres— resultaba extraordinariamente alta. Para señalarlos en sus mapas utilizó tinta azul. De ahí surgió una expresión que después alcanzaría proyección internacional: las Zonas Azules. Más tarde, esa observación se amplió a otros territorios como Okinawa, Nicoya o Icaria, reforzando una idea decisiva: la longevidad no depende únicamente de la genética, sino también de contextos de vida, hábitos sostenidos y formas de organización social.  
 

Ese es precisamente uno de los grandes aciertos del audiovisual: Poulain no presenta la longevidad como un misterio reservado a unos pocos, sino como una realidad que puede analizarse, comprenderse y, en parte, cultivarse. Su intervención tiene valor porque combina conocimiento experto con una manera clara y cercana de explicarlo. Y Ruiz Mantilla, ejerce como un excelente anfitrión su función de mediador: acerca las preguntas que muchos espectadores pueden hacerse desde su propia experiencia.

 

Siete claves que merece la pena tomar en serio
 

Uno de los momentos más útiles de la conversación llega cuando Poulain resume en varias claves prácticas algunos de los rasgos compartidos por las comunidades más longevas. No son recetas milagrosas ni promesas vacías. Son orientaciones sencillas, pero profundamente reveladoras, porque apuntan a una forma de vida más equilibrada y más coherente.
 

La primera tiene que ver con la alimentación: no con dietas de moda, sino con alimentos frescos, cercanos, de temporada y con una relación más sobria con la comida. La segunda apunta al movimiento cotidiano: caminar, subir escaleras, cuidar un huerto o mantenerse activo sin convertir el ejercicio en una obsesión. La tercera recuerda la importancia del descanso y de la reducción del estrés, dos dimensiones demasiado infravaloradas en sociedades que han confundido velocidad con progreso.  
 

A partir de ahí, la conversación se desplaza hacia una dimensión especialmente valiosa: la de los vínculos. Poulain insiste en el peso que tienen la familia, la vecindad, la amistad y el sentimiento de pertenencia. No como adorno moral, sino como factor real de bienestar. A ello se suma la relación con el entorno y, finalmente, la necesidad de conservar un propósito, una razón para levantarse cada mañana con alguna forma de horizonte.
 

Lo importante, además, es que estas claves no operan por separado. Ese es uno de los matices más interesantes del diálogo. No basta con comer mejor si se vive aislado. No basta con caminar si todo lo demás está atravesado por el estrés, la prisa o la desconexión afectiva. La longevidad aparece aquí no como una suma de trucos, sino como una cierta armonía entre cuerpo, tiempo, comunidad y sentido.  
 

La ciudad también puede aprender
 

Otro de los aciertos es que no idealiza sin más los lugares observados. Poulain no propone convertir Cerdeña o Icaria en estampas exóticas imposibles de replicar. Lo que plantea, y ahí el diálogo gana mucha fuerza, es si esa filosofía puede trasladarse a entornos urbanos, a nuestros barrios y a nuestras rutinas reales.
 

La respuesta no pasa por huir de la ciudad, sino por preguntarnos qué tipo de vida urbana estamos construyendo. Más espacios verdes, más tiempo compartido, más posibilidad de caminar, más conversación, menos sometimiento al reloj y a la ansiedad permanente: ahí hay una agenda concreta. Y, de fondo, una idea incómoda pero verdadera: buena parte de los problemas contemporáneos no provienen solo de cómo envejecemos, sino de cómo estamos viviendo.
 

Una conversación plenamente alineada con Nuevas Sociedades Longevas
 

La charla se integra en el proyecto Nuevas Sociedades Longevas, impulsado por la Fundación General de la Universidad de Salamanca, el Instituto Politécnico de Bragança y los Consejos Económicos y Sociales de España y Portugal. En ese marco, la longevidad no se aborda como una carga, sino como una transformación histórica que exige nuevas miradas, nuevas políticas y nuevas formas de convivencia.  
 

Ese encaje es importante. El valor del documento audiovisual no reside solo en divulgar hallazgos sobre las Zonas Azules, sino en situarlos dentro de una conversación mayor: cómo construir sociedades capaces de aprovechar mejor el talento acumulado, reforzar la participación social y responder con inteligencia a la transformación demográfica. Por eso funciona bien: porque no se limita a informar, sino que ayuda a pensar.
 

Además, conviene subrayar algo esencial. La longevidad no es un asunto que empiece cuando una persona cumple cierta edad. Nos concierne antes: en la forma en que organizamos el trabajo, el descanso, los cuidados, la vida comunitaria, el urbanismo o la relación entre generaciones. Leída así, esta conversación no interpela solo a quienes envejecen hoy, sino a todos.
 

 

Biblioteca Histórica de la Universidad de Salamanca
 

Una pieza útil también para la investigación y el debate público
 

La conversación deja, además, preguntas fértiles. ¿Existen en la península ibérica comunidades cuyas formas de vida ofrezcan enseñanzas comparables? ¿Qué elementos de las Zonas Azules pueden adaptarse a contextos distintos, marcados por desigualdad, dispersión territorial o fragilidad de vínculos? ¿Cómo traducir estas intuiciones en políticas públicas, en prácticas comunitarias o en estrategias locales de bienestar?
 

Ahí es donde el audiovisual trasciende su formato. Sirve porque ofrece claves reconocibles y aplicables. Abre una vía de reflexión para investigadores, responsables públicos y agentes territoriales interesados en comprender qué hace posible una vida más saludable, más integrada y más plena.
 

La longevidad como tarea compartida
 

La conversación entre Michel Poulain y Jesús Ruiz Mantilla no ofrece fórmulas mágicas, y precisamente por eso resulta valiosa. Lo que propone es algo más serio: una invitación a mirar la longevidad no como un accidente biológico ni como una promesa comercial, sino como una construcción cotidiana en la que importan los hábitos, los entornos y los vínculos.
 

Tal vez ahí resida la idea más fértil: la longevidad no empieza cuando envejecemos, sino mucho antes, en la manera en que decidimos vivir, convivir y cuidar. Y esa, más que una lección sobre unos territorios lejanos, es una pregunta dirigida a nosotros.
 

Conversaciones en Salamanca: comprendiendo la longevidad forma parte del proyecto Nuevas Sociedades Longevas, cofinanciado por la Unión Europea en el marco de INTERREG, Programa de Cooperación España-Portugal, POCTEP 2021-2027.